Lima de ensueño

Lima, Lima de ensueño. Yo la conocí más por dentro que por fuera, cuando se desvivía por los Violines de Lima y los Pianos de Felipe Pinglo Alva y de Lucho de la Cuba. La conocí cuando no tenía ni televisor, ni celular ni internet y cuando sus cocinas todavía olían a ron de quemar. Pero aun así, ella me hizo conocer la máquina de escribir, la biblioteca y la oficina. Aunque a veces amanecía mojada y resbalosa, depresiva y quejosa, a ella le debo mis días más bellos y mis noches más tristes, y en ese licuado me encuentro dichoso. Gracias Lima, eres de mi vida su estación florida; y hoy que cumples años, me siento contigo, frente a tu jardín…te invito un café y recojo mis recuerdos, al atardecer…

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